Ayuda mutua, unión y fuerza

Las entidades vinculadas a la dependencia se presentan como una fuente de empleo Cada asociación lucha día a día su batalla particular, por sus necesidades y demandas Todas las formaciones asumen la importancia del repaldo a los colectivos

San Fernando es una ciudad solidaria. Lo demuestra el elevado número de entidades vinculadas a la dependencia, la ayuda mutua, a la asistencia de personas con diversidad disfuncional, enfermedades degenerativas o algún tipo de discapacidad que realizan una labor encomiable en el municipio. Por eso -ya sea observado desde el punto de vista de lo sociosanitario, la integración o la educación por las tareas que desempeñan, o como una fuente de actividad económica por los puestos de trabajo que crea- se presenta como un sector al que las administraciones deben prestar su atención, aunque en esta ocasión se trata del ámbito más local.0001842734_560x560_jpg000

“En este sector generamos empleo”, reconoce Lola Garzón, directora a la Unidad de Estancia Diurna de Párkinson Bahía de Cádiz, que matiza que de hecho hay más mujeres que hombres contratadas para asistir a los usuarios de este tipo de centros y entidades. Es así en Párkinson, pero también en Alzheimer (Afa Vitae) o en Upace (Unión de Parálisis Cerebral). Entre los voluntarios y personas que impulsan estas asociaciones también son más las féminas: Isabel González es presidenta de Afede (Epilepsia) o Belinda Benzo es la promotora de AFIN (que lucha por integración de niños con diversidad funcional). El abanico de áreas en las que intervienen es amplio: está Adab (Bulimia y Anorexia), Fibromialgia, Apersorisla o Afanas, cada una, todas, con sus necesidades y sus retos para el futuro. Todos, sin embargo, con una cuestión en común: la atención de personas dependientes o con necesidades especiales que tienen derecho a ser tenidas en cuenta. “Nuestra unión haría la fuerza”, apunta Garzón que ve con buenos ojos la creación de una red asociativa que entiende que les daría un impulso. “Una red, federación o como quieran llamarlo nos ayudaría a pedir subvenciones en distintos ámbitos, local, regional, estatal, europeo, pero no sólo para cubrir las necesidades del día a día o de atención específica, sino en un tema tan importante como la investigación y la formación”, aclara sus palabras. De las capacidades de algunas de estas entidades, más grandes, con más años de experiencia, con más recursos, podrían salir beneficiadas asociaciones más pequeñas o con menos historia.0001842733_560x560_jpg000

AFIN, que se mueve en la lucha por la integración de los niños con discapacidad funcional, también se posiciona a favor de la unión de entidades. “Si hablamos de personas con movilidad reducida, ya sean de la edad que sean, se puede luchar con más fuerza contra las barreras arquitectónicas”, pone como ejemplo su vicepresidenta, Manoli Rojas, que recuerda, con todo, que ellos habían mantenido contactos con una federación que estaba surgiendo en la ciudad. “Tenemos hasta el impreso, que me dieron cuando aún no estaba formada”, añade.

Sobre el tema que mencionaba, en la ciudad se han hecho en los últimos años avances en la eliminación de barreras arquitectónicas, para el que se ha anunciado una nueva actuación de algo más 200.000 euros que comenzará pronto. Algunos ciudadanos, a título personal, de cualquier forma, siguen exponiendo lugares donde existe dificultad para moverse. Manoli Santos plantea detalles, más allá de la propia calle: “Carlos Pita, nuestro motor, recogió un premio en el Teatro de Las Cortes y tuvo que acceder al escenario por detrás, porque no había otra forma. Tampoco hay mucho espacio habilitado para sillas de ruedas o andadores en el Teatro”. No es el único edificio municipal poco pensado para su utilización por estas personas.

Son cuestiones del día a día que hace falta modificar partiendo desde los planteamientos. “Hay campamentos o actividades de las que se ofrecen por el Ayuntamiento en las que no hay monitores para estos niños, a los que les cuesta integrarse”, cuentan desde esta asociación que trabaja para esa integración y que realiza actividades para chicos con y sin discapacidad precisamente para lograr ese objetivo de normalidad.

Desde Párkinson también se refieren a los problemas propios a los que se enfrentan cada jornada. “Ha habido durante un largo tiempo un parón en la ocupación de las plazas libres de la unidad diurna. El problema era que las resoluciones tardaban en exceso y eso una persona afectada de párkinson no se lo puede permitir: ¿cómo va a venir diagnosticada y dejarla en su casa esperando un año? Le insistimos a la delegada territoral de Igualdad, Salud y Políticas Sociales y parace que se está agilizando, porque incluso las personas que se encargan de la evaluación del paciente, al que no abandonamos y mantenemos en terapia desde el minuto uno, están viniendo a las instalaciones para valorar aquí”, expone Lola Garzón, que también considera que es necesario que los profesionales vinculados a estas acciones en el Ayuntamiento deberían servir de enlace entre los ciudadanos que pueden ser usuarios de estas dependencias y la propia entidad. “Deberían, cuando se encuentran con situaciones de éstas, explicar que existimos y derivarlos a nosotros”, defiende como un punto que la Administración local debe mejorar.

La falta de ocupación de las plazas concertadas es el caballo de batalla de Afa Vitae, que ha visto como en su residencia se iban quedando plazas libres -que deben reservar por convenio- con personas pendientes de acceder a ellas sin que desde la Administración Autonómica se haya dado el paso. La tardanza en los pagos ha sido otro de los problemas a los que se ha enfrentado, con el que también han convivido Afanas, que advirtió de que la situación les podría llevar a cerrar; o Upace, que sigue firme en su apuesta asistencial y educativa.

Una demanda o necesidad o proyecto se repite en muchas de estas entidades: la importancia de contar con una sede donde desempeñar su labor de la manera más adecuada. Fibromialgia, de hecho, ya tiene en trámite la cesión de una parcela municipal en Camposoto. La dedicarán a terapia de rehabilitación. También Alzheimer tiene otra parcela junto a su residencia, que el Ayuntamiento le cedió para la construcción de un centro de investigación, la situación económica ha frenado todo. Parkinson tiene los planos de cómo sería su residencia, pero afrontar sus costes cuando la economía no es boyante ha postergado su proyecto. También Afede tenía ese sueño y de hecho comenzó la adecuación de una nave en Fadricas para atender a sus usuarios que no pudo terminar, aunque continúa su labor en un local habilitado en Montañeses de La Isla. Una sede, donde recibir a sus socios y realizar actividades, es la carencia de Apersorisla (Personas Sordas).

No es la única. El candidato de Sí se puede San Fernando, Ernesto Díaz, expuso hace unos días cómo se sentía el colectivo: “Excluido, por la ausencia de intérpretes de lenguaje de signos en los actos institucionales, culturales o de cualquier ámbito organizados por el Ayuntamiento”. Desde Ciudadanos (C’s), su alcaldable, Javier Cano, recordaba en una nota, hace unos días, una de las demandas de esta asociación que preside Abraham Darwin Franzón, como es la implantación de un número móvil con whasapp para que estas personas puedan comunicarse con los servicios de emergencias en caso de que sea necesario. En sus programa electoral recogen la importancia de reforzar el respaldo municipal a todas estas entidades de ayuda mutua.

IU se ha reunido durante la campaña con un colectivo desconocido en el municipio, como la Federación para la Inserción de Enfermos Mentales (Faisem), ubicado en Buen Pastor. “Es una muestra más de los distintos colectivos y entidades de esta índole que hay en la ciudad y que necesitan el apoyo de las administraciones”, comenta su alcaldable, Gonzalo Alías, que defiende que la inclusión social es algo que su formación tiene asumida, como muestra que en su lista haya psicólogos o educadores sociales.

Por su parte, en el proyecto de ciudad andalucista se incluye la creación de una ordenanza para la accesibilidad universal. Su candidato, Fran Romero, también plantea para apoyar la integración en la sociedad de todos los sectores de la población ayudas a empresas para la contratación de personas con discapacidad.

Patricia Cavada, número 1 del PSOE para las elecciones, cuenta con un proyecto específico para este tema de dependencia, al que denomina Ciudad de la Inclusión donde contempla aumentar los equipamientos de las entidades existentes y atraer a nuevas asociaciones, entre otras cosas con la cesión de suelo público; crear lo que llama un cluster de entidades, para lograr mayor sinergia; y apostar por la investigación y la formación.

El apoyo económico y de colaboración con las entidades de ayuda mutua es la propuesta que lanza el PP estas elecciones. Se trataría de dar continuidad a las políticas desarrolladas durante el mandato, cuando las subvenciones a estos colectivos se han incrementado un 60%, sin hacer mención a la ayuda a domicilio que también ha aumentado. El candidato del PP, José Loaiza, usa un nombre muy gráfico para hablar de este San Fernando solidario, “la Ciudad Amable”, para referirse a la eliminación de barreras arquitectónicas, en la que se trabaja desde hace tiempo con el CRMF (centro de recuperación física) para crear itinerarios de fácil movilidad para quienes vayan en silla de ruedas, usen andadores u otro tipo de apoyos para andar, e incluso vayan en carritos. Hacer desaparecer barreras específicas para otras discapacidades también forma parte de sus objetivos de ahí que planee la incorporación del lenguaje de signos a la vida administrativa o páginas webs municipales con mejor accesibilidad.

Fuente: Diario de Cádiz

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