Descubren el desencadenante de la inflamación que mata las neuronas

Puede suponer un gran avance contra el Alzheimer y el Parkinson. Científicos españoles y suecos dan un paso para tratar con medicinas trastornos neurodegenerativos

 

Científicos españoles y suecos han descubierto el eslabón molecular desencadenante de la inflamación cerebral que mata a las neuronas, un proceso muy asociado a enfermedades neurodegenerativas como el Parkinson o el Alzheimer. El descubrimiento puede abrir nuevas vías farmacológicas para el control de la inflamación cerebral y sus efectos nocivos, con la aportación de claves para el conocimiento de las enfermedades neurodegenerativas.

El eslabón es un grupo de enzimas llamadas caspasas, asociadas tradicionalmente sólo a los procesos de muerte celular programada. Estos procesos son necesarios, por ejemplo, en situaciones de regeneración celular y en respuesta ante daños neuronales y agentes patógenos. Que existen las caspasas ya se sabía, lo que se ha descubierto es que desempeñan una función desconocida hasta el momento.

Ahora también se sabe que estas enzimas controlan el proceso de activación de las células llamadas microglias, que son los macrófagos residentes en el sistema nervioso central responsables de la respuesta inmune innata y del proceso de neuroinflamación. La palabra macrófago proviene del griego y significa ‘gran comedor’. Como su propio nombre indica, estas células se encargan de eliminar o comer las sustancias de desecho y estructuras dañadas en procesos inflamatorios, entre otros platos de su menú.

En el cerebro sano, la microglia está formada por células que eliminan los residuos y son esenciales para el correcto funcionamiento cerebral. Éste es su lado bueno, pero como tantas cosas en la vida también tiene un lado oscuro. Se cree que estas mismas células contribuyen, si se activan de forma persistente, a los trastornos neurodegenerativos al segregar neurotoxinas inflamatorias. Se trata de una situación típica de enfermedades como el Parkinson y el Alzheimer.

Inhibición
Es aquí donde aparecen de nuevo las caspasas y, sobre todo, la esperanza. Se cree que la inhibición de estas enzimas por métodos farmacológicos o moleculares disminuye la capacidad de las células microgliales para activarse. Se lograría así proteger a las neuronas más vulnerables en los trastornos neurodegenerativos y controlar la inflamación cerebral.

El hallazgo de este «mecanismo insospechado» ha sido obra de sendos equipos de la Universidad de Sevilla y del Instituto Karolinska de Estocolmo, dirigidos por los doctores José Luis Venero y Bertrand Joseph, en colaboración con investigadores de la Universidad de Lund Los resultados de la investigación, que ha durado cuatro años, han sido publicados en la revista ‘Nature’.

Como ocurre con tantas investigaciones, aún es pronto para saber si nos hallamos o no ante un paso de gigante en la lucha contra el Alzheimer y el Parkinson, pero en todo caso es un buen punto de partida. Aunque no se puede confirmar que la inflamación sea el factor desencadenante de las enfermedades neurodegenerativas, sí se sabe que está muy asociada al Parkinson y al Alzheimer, explicó ayer a ‘Efe’ el doctor José Luis Venero. De hecho, los investigadores empiezan a admitir «de forma generalizada» la idea de que una respuesta inflamatoria sostenida en el tiempo contribuye «decisivamente» a la progresión de las enfermedades neurodegenerativas.

Lo que sí se ha verificado es que la inhibición de las caspasas por métodos farmacológicos o moleculares disminuye la capacidad de las células microgliales para activarse en respuesta a estímulos inflamatorios.

Para realizar el estudio, sus autores han analizado cerebros de pacientes fallecidos de Alzheimer y Parkinson, además de cultivos celulares y modelos de ratas y ratones de experimentación. Los cerebros con los que se ha investigado han desvelado una clara activación tanto de enzimas caspasa 8 como de caspasa 3 en las células microgliales desencadenantes de procesos de inflamación cerebral, con la peculiaridad de que únicamente se ha visto afectado el citoplasma y no el núcleo celular.

Fuente: www.diariovasco.com

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