Opciones terapéuticas para el Parkinson

El actor Michael J. Fox, a quien se recuerda por su papel en la saga Volver al Futuro (1985, 1988 y 1990), fue diagnosticado con Parkinson en 1991 cuando apenas contaba con 30 años de edad.

Si bien el diagnóstico alejó al histrión canadiense de los escenarios, ahora enfoca sus esfuerzos a apoyar activamente las investigaciones para tratar el padecimiento.

De acuerdo con el doctor Gurutz Linazasoro, presidente ejecutivo de la fundación Inbiomed, los síntomas básicos del Parkinson son: temblor en manos, brazos, piernas, mandíbula y cara; rigidez de las extremidades y el tronco; así como dificultad y torpeza para realizar movimientos normales.

Asimismo, especificó que este padecimiento suele presentarse después de la sexta década; sin embargo, 10 por ciento de los enfermos son menores de 40 e incluso 20 años, como le ocurriera al actor.

La enfermedad de Parkinson es un trastorno que afecta al sistema nervioso central y está caracterizado por el deterioro o muerte continua de las neuronas del área del cerebro, conocida como sustancia negra (porción del mesencéfalo y parte del sistema de ganglios basales).

Esta zona es la encargada del aprendizaje y sus neuronas, que perecen en el Parkinson, son las productoras de la dopamina; un neurotransmisor cuya pérdida hace que la persona no pueda controlar sus movimientos.

Por ello, aseguró, los pacientes son personas poco expresivas, que bracean poco y tienen un paso corto al caminar; el habla es monótona, su escritura pequeña y les resulta difícil dar vueltas en la cama o abotonarse la camisa.

En esta tónica, apuntó que las primeras manifestaciones clínicas se muestran cuando la persona ha perdido cerca del 80 por ciento de las células productoras de la dopamina en la sustancia negra.

Según datos del Instituto Nacional de Neurología, en México 50 de cada 100 mil habitantes pueden padecer esta enfermedad; mientras que al año 500 mil personas son diagnosticadas alrededor del mundo con Parkinson.

Linazasoro explicó que el diagnóstico debe hacerlo un neurólogo a partir de la exploración y observación de los síntomas.

“Las pruebas del laboratorio para medir los niveles de dopamina en el cerebro sólo corroboran la sospecha clínica”, dijo.

Tratamiento

Si bien el padecimiento fue descrito por primera vez en 1817 por el médico británico James Parkinson como parálisis agitante; fue hasta 1960 cuando se identificaron los cambios químicos producidos en ésta, aunque aún no se conocen las causas de la muerte o deterioro celular.

De acuerdo con el especialista, en algunos casos el Parkinson podría ser una enfermedad hereditaria, incluso en la Fundación Inbiomed identificaron el gen inucleína (PARK1); sin embargo, “la inmensa mayoría puede deberse a una interacción de factores que están en el ambiente y desconocemos”, afirmó el médico.

Esta falta de información es la que ha impedido que desarrollen fármacos que curen la enfermedad, por lo que sólo existen medicamentos que controlan los síntomas y sustituyen la falta de dopamina.

A esta familia de fármacos agonistas dopaminérgicos (que se unen a un receptor para facilitar la producción de dopamina) pertenecen los comprimidos de Levodopa y el parche de Rotigotina, una nueva opción terapéutica de aplicación diaria que libera la sustancia de forma transdérmica durante 24 horas.

De acuerdo con el doctor Linazasoro, esta opción terapéutica garantiza que los enfermos con Parkinson mantengan constantes los niveles de dopamina a lo largo del día, y facilite su movilidad.

Si bien esta opción terapéutica apenas ingresará al mercado nacional en las próximas semanas, ya han programado un estudio con diferentes hospitales de 10 estados de la República para observar el comportamiento del producto en la población mexicana.

Fuente: www.elporvenir.com

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