Trastornos del sueño y depresión, ¿síntomas primarios de parkinson?

Los trastornos del sueño, la pérdida de olfato y la depresión pueden ser síntomas no motores de la enfermedad de Parkinson, según un estudio realizado por la Unidad de Sueño del Hospital Clínico de Barcelona.

El doctor Eduard Tolosa, jefe del servicio de Neurología de ese hospital, informó que un trabajo realizado con 43 personas con trastornos del sueño en la fase REM encontró que el 30 por ciento de ellas desarrolló la enfermedad al cabo de tres años.

Para el neurólogo, el insomnio, las pesadillas y otros síntomas como el estreñimiento y la disfunción eréctil pueden servir para hacer un diagnóstico precoz de la enfermedad hasta 10 años antes de que se manifiesten los temblores y también para iniciar el tratamiento de forma temprana y dar más calidad de vida al paciente.

Tolosa reclamó además terapias complementarias como psicoterapia, fisioterapia y logopedia, que actualmente no se ofrecen a estas personas y que sirven para mejorar el día a día de los enfermos.

El parkinson, la segunda enfermedad neurodegenerativa más frecuente entre las personas de más de 65 años, es un trastorno degenerativo y lentamente progresivo del sistema nervioso que se caracteriza por temblores, lentitud en la iniciación de movimientos y rigidez muscular.

Aunque la enfermedad tiene especial incidencia durante la tercera edad, hasta un 20 por ciento de los pacientes se diagnostican antes de los 40 años.

Tolosa recordó que actualmente hay estudios para mejorar el diagnóstico premotor e instaurar un tratamiento precoz antes de que aparezcan los síntomas motores.

La genética juega un papel fundamental en la lucha contra la enfermedad ya que se estima que en el 30 por ciento de los enfermos tiene un origen genético, cifra que llega al 50 por ciento en el caso de los jóvenes.

El experto puntualizó, sin embargo, que todavía se desconocen muchos aspectos de la enfermedad y no se descarta que pueda tener incluso un origen infeccioso en las proteínas priones, con estudios ya en marcha que investigan en esta dirección.

Respecto a los tratamientos actuales, Tolosa reconoció que en los últimos 10 años ha habido pocos adelantos porque los estudios se han centrado en la dopamina, y no existe ningún modelo animal con Parkinson con el que se pueda trabajar.

Los únicos que hay se hacen con ratones a los que se inyecta una toxina que provoca síntomas similares al parkinson, pero que no son idénticos.

Fuente: www.elnuevoherald.com

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